¿Crees que vives en una democracia real?
Libera tu mente Neo
Texto escrito por Lucía Draín y publicado por Demopunk bajo el título "La desarticulación de los medios de propaganda"
El Engaño sustituye a la Fuerza
La insólita destrucción de objetivos
civiles y militares en EE.UU está proyectando sobre la población
mundial el paroxismo de los denominados medios de comunicación. Una
buena ocasión para el análisis de su función política en el modelo
hegemónico, la democracia liberal. Disponemos de otra oportunidad para
presenciar el triste "espectáculo" de la función paramilitar de los
medios cuando su régimen político se ve involucrado en un conflicto
armado (en este caso con alguna novedosa particularidad histórica).
Oportunidad también, al ser probable que sectores de la población
(habitualmente desinformados y apáticos) perciban con más claridad en
sus canales de información los elementos de intoxicación, hipocresía o
amnesia histórica. Sin duda es una gran oportunidad.
Aunque el análisis debe afrontarse con
ciertas precauciones. No podemos ignorar que el mencionado paroxismo
mediático es una singularidad en el tiempo, su estudio sólo es
significativo en disciplinas como la inteligencia militar o la guerra
de información. El análisis de los medios de propaganda, desde una
perspectiva demócrata radical, conduce a conclusiones útiles sólo
cuando se estudia su comportamiento rutinario, su acción política
Las élites nunca habrían permitido el sufragio universal si paralelamente no se hubiese desarrollado la ingeniería del consentimiento
diaria. En este sentido es más significativo, por ejemplo, el análisis
de la propaganda rutinaria sobre el movimiento antiglobalización, que
el de la singularidad de los "sucesos" de Génova/2001.
Esta salvedad permite presentar con más
precisión cómo el análisis de los medios de propaganda se relaciona con
el principal "logro" de la denominada democracia liberal. La
antropología cultural explicará a nuestros descendientes que la
democracia liberal sustituyó la Fuerza por el Engaño, explicará que
esta mutación es el elemento estabilizador que convenció a las élites
para transitar, conservando sus privilegios, desde los totalitarismos
históricos (monarquías y dictaduras de diferente pelaje). Una lenta
mutación (con sus altibajos y localismos) que se extiende sobre el
siglo XX; cuyos hitos más visibles se situaron en la progresiva
concesión del sufragio universal y en la actual hegemonía de la
democracia liberal, evolución inacabada que nos amenaza hoy con nuevos
retos (de ellos tratarán estas líneas). Las élites nunca habrían
permitido el sufragio universal si paralelamente no se hubiese
desarrollado la ingeniería del consentimiento, si no se hubiesen
experimentado y validado los mecanismos de fabricación de mayorías.
La alusión a la antropología cultural no
es gratuita (porque no estamos describiendo ninguna conspiración
organizada). En realidad estamos hablando de un proceso cultural que se
ha estabilizado, como ha ocurrido con tantos otros hitos culturales
(desde el canibalimo azteca a la monogamia) (no podemos evitar un
recuerdo emocionado por el ausente Marvin Harris). Y en la denominada
La evolución de los sistemas electorales se ha ajustado a las necesidades de las élites
democracia liberal, el principal elemento de estabilización (elemento
de máxima inercia) es la sustitución de la Fuerza por el Engaño.
Algunos breves ejemplos clarifican el
mencionado proceso. El sufragio universal masculino en España se
estabilizó en paralelo al sistema de turno, que se basaba en la
falsificación del recuento por los alcaldes (algo semejante al
venezolano "acta-mata-voto" prechavista). La evolución de los sistemas
electorales se ha ajustado a las necesidades de las élites: en Italia
existió un sistema proporcional puro sólo mientras fue necesario
impedir la victoria comunista (la Francia gaullista tuvo piruetas
semejantes); por doquier se estabilizan sistemas electorales de baja
proporcionalidad conforme se logra un régimen nominalmente bipartidista
(realmente, regímenes de conglomerado único). En nuestra triste España
las listas electorales han convertido a los partidos políticos en
sectas laicas, y terminan sitúando las verdaderas elecciones varias
semanas antes, cuando las élites políticas redactan las dichosas
listas.
El desaliento entre los demócratas
españoles se multiplica al recapitular los principales derechos
políticos: la mayoría de los derechos de democracia directa se
encuentran en estado paupérrimo, y la tecnología política del Poder
Constituyente puede considerarse inexistente. Después de tantas
la denominada democracia liberal se caracteriza por reducir al mínimo indispensable las libertades políticas
décadas, es una evidencia que la denominada democracia liberal se
caracteriza por reducir al mínimo indispensable las libertades
políticas (derechos populares constituyentes, sistemas electorales y
democracia directa) al tiempo que cacarea un amplio abanico de
libertades públicas (con un desarrollo real muy discutible,
especialmente para el pensamiento liberal y el libertario). De hecho la
propia distinción entre libertades políticas y públicas es un tabú
doctrinal que el Régimen evita deliberadamente. Pero lo cierto es que
la ausencia de libertades políticas convierte las libertades públicas
en simples concesiones del Régimen, sometidas a todo tipo de
contracciones e interpretaciones según los intereses coyunturales de
las élites (los ejemplos son tan numerosos que resulta dogmático negar
esta evidencia).
Hablamos de un Engaño polimórfico que se
materializa no sólo en el raquítico desarrollo de las libertades
Hablamos de un Engaño polimórfico que se materializa [...] también en el vaciado democrático a todos los niveles
políticas que hemos expuesto sucintamente; sino también en el vaciado
democrático a todos los niveles. Vaciado por arriba, desde
macroestructuras políticas como la Unión Europea hasta el déficit
democrático que imponen las instituciones de la globalización o los
supuestos derechos de las corporaciones multinacionales. Vaciado a ras
de tierra, con la proliferación de asociaciones que el Régimen proclama
como representantes de colectivos tan amplios como consumidores,
internautas o estudiantes; o la subcontratación de responsabilidades
políticas en ONGs y otras formas de asociacionismo promovido.
La minoría demócrata asiste con
desaliento a la prostitución del concepto y de la propia palabra
"democracia" por parte de la denominada democracia liberal. Su
apropiación es piedra angular en la sustitución de la Fuerza por el
los medios de propaganda son capaces de envolver a la población en realidad virtual
Engaño, elemento central de la ingeniera del consentimiento; pero la
lucha de los demócratas radicales hace frente a un creciente peligro.
El efecto político de los medios de propaganda no es un problema nuevo
(ya ha sido descrito por numerosos intelectuales); sin embargo, nuestra
generación afronta el problema en unas inesperadas y gigantescas
dimensiones (tal vez sólo previstas por Guy Deboard). Es cada vez más
evidente que los medios de propaganda son capaces de envolver a la
población en realidad virtual, alienando no sólo las conciencias sino
también los propios sentidos físicos
El mencionado proceso cultural también
ha ido transformando la estrategia mediática. En su acción rutinaria
los medios de propaganda han ido abandonando la mentira y la
intoxicación en favor de la estrategia del silencio; los medios de
los medios de propaganda han ido abandonando la mentira y la intoxicación en favor de la estrategia del silencio
propaganda "modernos" hace un elegante uso de esta estrategia y sólo
aquellos medios de rancia tradición (habitualmente herederos de algún
tipo de dictadura, aka ABC) persisten en los ridículos modales de la
propaganda directa. La democracia liberal (nuestro Régimen) se ha
rodeado de una tupida red mediática en la que se escenifica pluralidad,
se escenifica la confrontación entre los grupos elitistas; se promueven
fórmulas de debate sobre los más diversos temas "populares" (fórmulas
habitualmente más próximas al espectáculo que a la razón).
se escenifica pluralidad, se escenifica la confrontación entre los grupos elitistas
Aparentemente el Régimen rebosa pluralidad. Pero esta bulliciosa
actividad dialéctica no es capaz de ocultar las importantes regiones
donde se extiende una sospechosa unanimidad, que contrasta (blanco
sobre negro) con la supuesta pluralidad del tinglado mediático. ¿Cómo
es posible que en este vergel de pluralidad existan regiones de
unanimidad tan estricta?, ¿cúales son las zonas de sombra de tan
luminoso espectáculo?
En un esfuerzo de síntesis se pueden
identificar tres grandes ámbitos donde los medios de propaganda actúan
diariamente, sin concesiones de ningún tipo: la autolegitimación
democrática del Régimen, sus conflictos armados y el modelo económico
se pueden identificar tres grandes ámbitos donde los medios de propaganda actúan diariamente, sin concesiones de ningún tipo: la autolegitimación democrática del Régimen, sus conflictos armados y el modelo económico hegemónico: el capitalismo globalizado
hegemónico: el capitalismo globalizado. Es en estos ámbitos donde la
población es adoctrinada con severidad, rutinariamente, mediante la
estrategia del silencio. Estrategia que sólo se ve alterada por
singularidades como sucesos bélicos o hitos violentos, situaciones en
las que los medios asumen una responsabilidad puntual con su Régimen,
realizando la función paramilitar de intoxicar al "enemigo" y a su
propia población.
Estas singularidades no deben desviar
nuestra atención en el análisis político del silencio mediatico. Por
increible que parezca la memoria media del consumidor mediático es de
cuatro días. Cuatro días. La táctica del silencio varía desde el
ocultamiento de la información hasta la ausencia de seguimiento o de
perspectiva histórica (siempre en simbiosis con los intereses elitistas
del Régimen). Y es que el silencio posee una doble virtualidad; no
posee los riesgos de la mentira al descubierto, y sobre todo deforma la
percepción de la realidad. Ni se ama. ni se odia lo que no se conoce;
no existe opinión política en el vacio mediático. La estrategia es
impecable: la población no opina sobre lo que no conoce, no elige lo
La táctica del silencio varía desde el ocultamiento de la información hasta la ausencia de seguimiento o de perspectiva histórica
desconocido, odia "justamente" sólo el dolor que le muestran, ... la
población queda sumergida en el actual autismo sociocultural. Realidad
Virtual. Por no abandonar nunca el terreno de lo concreto, podemos
proponer unos breves ejemplos como son el desconocimiento total en la
sociedad española de la existencia del MST brasileño, o de los
continuos crimenes políticos en Latinoamérica; o el ocultamiento de la
verdad de los sucesos fascistas de Génova/2001, o la presentación
diaria del genocidio palestino, o las rocambolescas explicaciones de
los estragos económicos en Argentina, o la patética presentación del
golpe de estado en Venezuela/2002.
Con todo, para cualquier demócrata
destaca dolorosamente la continua autolegitimación democrática del
Régimen. En este aspecto, el mensaje silencioso de sus medios de
propaganda es claro: "en lo democrático hemos tocado techo", "nuestro
sistema politico, la democracia liberal, puede satisfacer las
aspiraciones de un demócrata" ¿Cómo no sentir dolor por esta agresión
el mensaje silencioso de los medios de propaganda es claro: "en lo democrático hemos tocado techo"
intelectual?, ¿cómo pueden adoctrinar a la población mundial con
semejante desinformación?, cuando en realidad no "tocamos techo" sino
que padecemos un Régimen que se niega a crecer democráticamente. La
única libertad política que típicamente disfrutamos son elecciones
legislativas (de baja proporcionalidad y/o de listas bloqueadas,
normalmente sin primarias, y siempre con severas taras financieras y
mediáticas). Todas las demás libertades políticas suelen estar
prohibidas. Prohibidos masivamente los derechos de democracia directa:
referéndum vinculante, iniciativa popular legislativa sin
restricciones, iniciativas populares al referéndum, o a la ratificación
de tratados internacionales, o a la derogación de leyes, o a la
revocación de cargos públicos, ... Prohibidas con frecuencia las
elecciones a otros poderes y a la propia jefatura del estado.
Prohibidos mecanismos como el denominado derecho de autodeterminación,
o el presupuesto participativo. Y ante todo, están prohibidos los
derechos populares constituyentes, cuya ausencia deslegitima
irrevocablemente al Régimen.
En pocas líneas hemos circulado por tres
rincones oscuros: en primer lugar la extensa prohibición de libertades
políticas que los vendedores de aceite de serpiente logran camuflar con
canijas libertades públicas, en segundo el creciente vaciado
democrático y en último lugar la letal acción de los medios de
propaganda en la formación de realidad virtual. ¿Cómo no sentir dolor
La severidad doctrinal de los medios es proporcional a la cantidad de población bajo control
ante la impune responsabilidad de las élites mediáticas (propietarios y
altos trovadores) que ocultan semejante subdesarrollo y adoctrinan a la
población en las excelencias democráticas del Régimen?
Este breve análisis del silencio
mediático no estaría completo si no se realiza en paralelo el análisis
de la estructura material de los cinturones mediáticos. La severidad
doctrinal de los medios es proporcional a la cantidad de población bajo
Admiten panfletos incendiarios en las calles, pero despiden a equipos completos de televisión por defectos formales en un documental
control; proporcionalidad muy coherente con la estrategia que ha
sustituido la Fuerza por el Engaño. En las denominadas democracias
liberales es posible encontrar reductos claramente subversivos, medios
alternativos o populistas descarados, siempre consentidos mientras
mantengan su corto alcance, pero en cambio los nodos mayoritarios son
controlados con firmeza. Admiten panfletos incendiarios en las calles,
pero despiden a equipos completos de televisión por defectos formales
en un documental. Por su alcance popular, los medios más intervenidos
los medios más intervenidos son la televisión y radio, así como la industria cinematográfica y la editorial educativa
son la televisión y radio, así como la industria cinematográfica y la
editorial educativa; en estos medios se produce la más firme presión
sobre los ámbitos doctrinales, al tiempo que se escenifica la supuesta
pluralidad en forma de debates "menores".
La cobertura mediática es a su vez
proporcional a la necesaria infraestructura tecnológica y financiera;
infraestrucutras sólo al alcance del propio Régimen o de sus
conglomerados industriales-financieros. El esfuerzo financiero para
abrir un diario de cobertura nacional es muy elevado, pero la apertura
de cadenas de radio y televisión (así como la producción
cinematográfica) suponen inversiones desorbitantes. Existe una clara
proporcionalidad entre las necesidades financieras y la cantidad de
población controlada; exactamente la misma proporcionalidad que liga
Existe una clara proporcionalidad entre las necesidades financieras y la cantidad de población controlada
ambas magnitudes con la severidad doctrinal que el Régimen exige.
¿Podemos esperar que el carácter mercantil sea garantía de
imparcialidad, podemos esperar que la lógica del beneficio nos ayude a
vigilar y reclamar nuestros derechos políticos? En este sentido merece
la pena señalar que no es frecuente la estrategia española de prohibir
emisoras audiovisuales que carezcan de licencia política (de hecho esta
situación criptofascista desaparecerá tarde o temprano). Es en cambio
más frecuente apoyarse en el carácter mercantil de las emisoras; los
vendedores de audiencia suelen ser compañías de conglomerados
industriales-financieros propiedad de las mismas élites que terminan
acomodandose en las instituciones políticas. En fin ... es patética la
es patética la supuesta preocupación de la élite mediática por la libertad de expresión, cuando la libertad de difusión es simple cascarilla
supuesta preocupación de la élite mediática por la libertad de
expresión, cuando la libertad de difusión es simple cascarilla.
Estamos describiendo una densa niebla,
donde la minoría demócrata siente vértigo político al preguntarse: ¿de
qué sirve la lucha política por lograr mejores sistemas electorales,
por conseguir derechos de democracia directa, por aspirar a liberar el
Poder Constituyente, ... de qué nos sirve si su hipotético disfrute se
ejercerá en Realidad Virtual?, ¿para qué querría la población un buen
¿de qué sirve la lucha política [...] si su hipotético disfrute se ejercerá en Realidad Virtual?
puñado de libertades políticas si esa amplía capacidad de decisión
estaría castrada por la ausencia de información? Escalofriante pregunta
para un demócrata, que sólo admite una respuesta: la lucha contra los
actuales medios de propaganda es prerequisito para el disfrute de las
libertades políticas. Y así, paradójicamente, el logro de derechos
políticos pierde la categoría de objetivo máximo de los demócratas
radicales, dadas las descomunales dimensiones que han alcanzado los
cinturones mediáticos.
De la misma forma que las libertades
públicas son material plástico en ausencia de libertades de políticas,
De la misma forma que las libertades públicas son material plástico en ausencia de libertades de políticas, estas últimas son simple cascarilla si se ejercen en Realidad Virtual
estas últimas son simple cascarilla si se ejercen en Realidad Virtual.
En uno de los peores escenarios de historia-ficción, se podría dar un
proceso de concesión de libertades políticas conforme las élites se
convencieran de la eficacía de la mejor arma política: sus medios de
propaganda. En un largo proceso cultural como el que culminó con el
sufragio universal, las élites pueden perder el miedo a los derechos
constituyentes o al referéndum vinculante, o por poner otro ejemplo, a
la concesión de la iniciativa popular a la revocación de cargos
la desarticulación de los actuales medios de propaganda es una prioridad política para los demócratas
públicos. Podrían perder el miedo siempre y cuando se sientan capaces
de envolver a la población en realidad virtual. Por supuesto, serían
necesarias varias generaciones (ensayo y error) en aproximaciones
sucesivas, aflorarían localismos y otras especificidades. Terrible
escenario, que nos demuestra hasta qué punto la desarticulación de los
actuales medios de propaganda es una prioridad política para los
demócratas, incluso antes que los propios logros formales.
La desarticulación de los medios de propaganda
Obviamente, el pacifismo político que
subyace en la democracia radical asegura que la desarticulación de los
medios de propaganda no tiene el mismo significado que para los
ejércitos del Régimen. Es decir, no estamos hablando de la destrucción
El debate sobre la desarticulación de los medios debemos trasladarlo agresivamente al terreno de la tecnología politica
violenta de los edificios de los medios de comunicación, como en Serbia
o en Afganistán (hechos, que por otro lado, demuestran que no somos los
únicos que perciben su mencionada función paramilitar). Sin embargo, sí
es cierto que la desarticulación de los medios de propaganda debe
encararse con una fuerte agresividad dialéctica en el terreno cultural
y político. El debate sobre la desarticulación de los medios debemos
trasladarlo agresivamente al terreno de la tecnología politica; al
planteamiento de propuestas concretas por inalcanzables que puedan
parecer. Las propuestas se sitúan en dos ámbitos, el cultural y el
político.
En el ámbito cultural debemos abordar un
objetivo de profundo calado; hablamos de la degradación ética de los
actuales medios de comunicación. Los medios han disfrutado
históricamente de patente de corso en la credibilidad popular. Y aunque
las grabaciones audiovisuales no son ya admitidas en un proceso
judicial no politizado, bastan unas pocas imagenes, una foto, una voz
la población siente el consumo mediático como algo en principio inócuo
en "off", ... para envolver en Realidad Virtual a los consumidores
mediáticos. El prejuicio que opera sobre tantas personas se apoya en la
falsa creencia de la imparcialidad de los medios, en la supuesta
ausencia de intereses comunes con el Régimen, en percibir la
información recibida o silenciada como el producto objetivo de
profesionales independientes. Este absurdo prejuicio sitúa el consumo
mediático en pie de igualdad al consumo alimenticio o de cualquier otro
tipo; es decir, mayoritariamente la población siente el consumo
mediático como algo en principio inócuo. Nuestra actividad dialéctica
debe ser beligerante, buscando reducir la categoria moral que disfrutan
los medios de propaganda.
La invocación a la beligerancia
dialéctica no es producto de un paroxismo injustificado. Todo lo
contrario, su justificación reside en la mayúscula infraestructura
desde donde los medios de propaganda del Régimen están socavando toda
los medios de propaganda del Régimen están socavando toda expectativa de crecimiento democrático
expectativa de crecimiento democrático. Si el lector escéptico alberga
alguna duda sobre su gigantesco grado de desarrollo, le recomendamos
que intente conocer la estructura empresarial y corporativa de los
cinturones mediáticos más frecuentes (el cinturón imperial alimentado
por los nodos norteamericanos y el propio cinturón nacional del
lector). Recomendamos que intente averiguar los intereses industriales
y financieros de sus propietarios, y recomendamos que intente descubrir
los lazos simbióticos entre las élites.
Pero al volumen cuantitativo deseamos
añadir una reflexión cualitativa que nos ayuda a precisar la gravedad
del problema, y para ello retomamos el análisis en términos de proceso
cultural. Como todo proceso cultural, es un sistema realimentado, pero
con una caracteristica muy singular que le confiere máxima estabilidad;
los fines del régimen político terminan coincidiendo con sus medios de propaganda
al igual que el desarrollismo económico hablamos de un proceso donde
los medios coinciden con los fines. En ocasiones, se ha planteado la
hipótesis de que la principal institución del actual Régimen son sus
propios medios de propaganda, o al menos que existe la tendencia a irse
convirtiendo en la institución central de-facto. Esta terrible
hipótesis plantea un proceso cultural donde los fines del régimen
político terminan coincidiendo con sus medios de propaganda, donde los
actuales lazos simbióticos terminan transformándose en identidad. Un
nuevo logro de la ingeniería del consentimiento que tensaría más aun,
si cabe, nuestro nudo gordiano.
El objetivo de la degradación moral de
los medios de comunicación, planteado radicalmente, debe lograr
insertar en la población el sentimiento de que la actividad mediática
es interesada por propia naturaleza, que los contenidos difundidos o
silenciados coinciden siempre con los intereses centrales del Régimen
el consumo de medios de propaganda es nocivo para el desarrollo intelectual del individuo
(su autolegitimación democrática, sus conflictos armados y su modelo
económico), que la pluralidad sólo se escenifica sobre temas menores,
que en definitiva el consumo de medios de propaganda es nocivo para el
desarrollo intelectual del individuo. Los medios de propaganda (como
arma politica de la denominada democracia liberal) quedarían en algún
grado desarticulados cuando importantes sectores de la población
dejaran en suspenso la credebilidad de toda información recibida. En
pocas palabras, se debe lograr que la población abandone la actual
presunción de inocencia de la que disfrutan los medios.
Es muy probable que toda persona que
alcance esta convicción también abandone el consumo de medios de
la desarticulación de los actuales medios de propaganda requiere que establezcamos propuestas sustitutorias
propaganda, es probable que prefiera recibir un caudal mínimo de
información antes que ser sumergido en Realidad Virtual; muy a pesar de
la innata voracidad del ser humano por la información. Precisamente por
ello, la desarticulación de los actuales medios de propaganda requiere
que establezcamos propuestas sustitutorias, de forma que la degradación
moral de los actuales medios no sea equivalente a un nihilismo
inoperante. En este punto nos introduciremos en las propuestas
políticas orientadas a favorecer la desarticulación.
El carácter mercantil es una de las
piedras angulares que sostiene el arma propagandista del Régimen.
Operando en un doble sentido. Por un lado la mencionada actividad
la legislación y la contratación pública pueden "moldear" la frágil voluntad política del propietario
simbiótica entre la élite mediática y política, y por otro lado la
fuerte jerarquización y autoridad absolutista que conlleva la propiedad
privada en los medios de producción. Los interéses mercantiles que
esperan ser correspondidos se extienden desde la propia cuenta de
resultados de los centros de producción mediática, hasta la pléyade de
intereses industriales y financieros de sus propietarios. El Régimen
dispone de inacabables recursos para alimentar sus criaturas: desde la
contratación de propaganda institucional hasta los mil rincones donde
la legislación y la contratación pública pueden "moldear" la frágil
voluntad política del propietario.
No es menos grave el filtrado de la
carrera profesional de los comunicadores, adaptados a su ácido entorno
el grueso de la información se confecciona principalmente en unas pocas agencias (verdaderos nodos de realidad virtual)
laboral mediante la suave autocensura que preside las relaciones entre
asalariados y propietarios. Aunque en honor a la verdad, la agenda
mediática (silencios y contenidos) no es responsabilidad exclusiva de
los profesionales de la comunicación, el grueso de la información se
confecciona principalmente en unas pocas agencias (verdaderos nodos de
realidad virtual); en difusión descendente desde el cinturón imperial
hacia los cinturones nacionales y locales. Sin embargo, resulta difícil
obviar la responsabilidad política de los adinerados profesionales
"mejor situados".
Nuestra principal propuesta política
afronta directamente los anteriores problemas. En democracia, los
medios de comunicación deben convertirse en organizaciones sin ánimo de
lucro, instituciones autogestionadas por sus trabajadores donde queden
desactivados tanto el carácter mercantil como el absolutismo laboral de
los medios privados de producción. Existen modelos semejantes; a nadie
le extraña que la gestión del transplante de órganos se realice sin
ánimo de lucro, o pocas personas reclaman que el mercado regule
"libremente" el precio de los medicamentos; igualmente una mínima
profilaxis intelectual debería eliminar el carácter mercantil en los
los medios de comunicación deben convertirse en organizaciones sin ánimo de lucro, instituciones autogestionadas por sus trabajadores
medios de comunicación. La ausencia de ánimo de lucro, como precepto
legal o incluso constitucional, puede convertirse en toda una garantía
de futuro crecimiento democrático.
La propuesta es utópica. Pero su
profundidad utópica no reside en dificultades políticas o sociales, sino
en el gigantesco desarrollo mercantil que han alcanzado los medios
de propaganda. El análisis de la propuesta incluye aspectos que no
podemos abordar en este documento, como son las costosísimas
infraestructuras tecnológicas o los mecanismos legales de independencia
política. Sin embargo, ni la ausencia de un análisis más detallado, ni
la vertiginosa sensación de la utopía pueden hacernos olvidar que no
existen prácticamente propuestas políticas para afrontar el descomunal
problema que sumerge hoy a la población en Realidad Virtual.
La producción intelectual sobre este
tema, en términos de tecnología política, es limitadísima. En cambio,
es frecuente el análisis en términos de filosofía política o la
acumulación de evidencias como la montaña construida por nuestra
querida "hormiguita" Noam Chomsky. Por ello, una propuesta tan concreta
como la autogestión no-mercantil de los medios debe ser especialmente
valorada por su propia rareza, por la sequía de banderas políticas con
las que hacer frente a los medios de propaganda del Régimen.
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